Lo mejor que la naturaleza ha dado al hombre es la brevedad de su vida. Plinio el Viejo (23-79). Caius Plinius Secundus. Escritor latino.

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News Soliclima   31/07/2007 - 14:20h

La termografía aplicada a los edificios

Se trata de una técnica que permite analizar térmicamente los edificios y detectar por dónde se escapa el calor, y así mejorar la eficiencia energética del edificio

 
Actualmente estamos viviendo un momento de cambio normativo, que pone una especial atención en el ahorro energético en el sector de la edificación. Sin duda, esto es una buena noticia, pero hace falta remarcar que básicamente se hace énfasis en la nueva construcción, lo que propicia que el enorme parque existente de edificios siga consumiendo mucha más energía de la que realmente necesita para desarrollar sus funciones. Por lo tanto, mientras no se mejore la eficiencia energética de este conjunto de edificios no podremos hablar de una reducción sensible del consumo de energía en el sector de la edificación.

Mejorar la eficiencia energética de los edificios ya construidos acostumbra a requerir un estudio bastante laborioso para determinar los aspectos a mejorar, puesto que a menudo no dispondremos de detalles constructivos ni planos de instalaciones que nos permitan conocer con exactitud el edificio.

Aun cuando hay muchos factores que determinan la eficiencia energética de los edificios, como el rendimiento de las instalaciones o la gestión que se hace de la energía, uno de los más destacados es la composición de fachadas y cubierta.

El consumo en climatización depende en gran medida de las infiltraciones, los puentes térmicos o el estado del aislamiento; pero a menudo nos resultará difícil determinar si estos aspectos del edificio son correctas, puesto que puede ser necesario realizar catas u otros ensayos destructivos. Afortunadamente, existe una tecnología que puede facilitar enormemente esta tarea, la termografia.

La termografia es el registro gráfico del calor emitido por la superficie de un objeto en forma de radiaciones infrarrojas. Las radiaciones que emiten los objetos aumentan con la temperatura, por lo tanto al detectar estas radiaciones infrarrojas las cámaras termográfiques nos permiten visualizar las diferencias de temperatura de los objetos.

Espectro visible 
En el gráfico superior podemos apreciar el espectro visible por el ojo humano, que no es sensible a las radiaciones infrarrojas emitidas por los objetos. La cámara termográfica genera una imagen utilizando los colores que el ojo humano sí que puede reconocer, por lo tanto nos permite detectar las variaciones de temperatura de un parámento a partir de los colores de la imagen.

Termografía en edificio


En esta fotografía vemos que las ventanas del edificio tienen un color entre verde y amarillo, mientras que el resto de la fachada es de color azul. Si comprobamos la escala de colores adjunta podemos determinar que la fachada está entre los 3 o 4 ºC y las ventanas, entre 5 o 6 ºC .
En invierno es habitual que la superficie de las ventanas esté a una temperatura superior a la de la fachada, puesto que el nivel de aislamiento no es el mismo y el calor del interior del edificio básicamente se escapa por el vidrio.

En un primer plan tenemos un árbol que, evidentemente, no desprende calor y, si observamos el fondo, veremos un edificio con una gama de colores bastante diferentes a los del edificio en primer término. La superficie de éste último está más caliente que la del primero, lo que probablemente significa que el nivel de aislamiento del edificio es menor y deja escapar más cantidad de calor hacia el exterior.

En el año 1800 Frederick William Herschel descubrió la existencia de la radiación infrarroja, pero la termografía en sí no tuvo un desarrollo importante hasta que se produjo la crisis energética de los años 70. La necesidad de reducir las pérdidas de calor vinculadas a los edificios y viviendas era una prioridad debido al alto coste de la energía necesaria para climatizarlos.

Las aplicaciones de esta tecnología para el sector de la edificación son muchas:

  • Análisis de las condiciones de aislamientos.
  • Localización humedad interna.
  • Localización ingreso de aire hacia el interior.
  • Evaluación de puentes térmicos internos y externos.
  • Localización humedad externa.
  • Localización pérdidas de aire.
  • Localización de filtraciones y humedad remanente en cubiertas en general.
  • Evaluación del síndrome de la casa enferma.
  • Localización de posible presencia de fisuras en paredes y techos.
  • Ubicación de pérdidas de cañerías empotradas.
  • Análisis de pavimentos.
Aún así también hace falta remarcar algunos inconvenientes de la termografia, y es que las cámaras de calidad son muy caras, no siempre es fácil interpretar las imágenes y la precisión en la medida de las temperaturas no es tan alta como en los termómetros de contacto.

Como conclusión podemos determinar que el potencial de la termografia es muy grande, permite obtener una gran cantidad de información en muy poco tiempo y sin hacer ensayos destructivos, hecho que facilita enormemente el análisis de los edificios para mejorar la eficiencia energética. La contrapartida es que se trata una tecnología cara si queremos utilizar aparatos fiables, aun cuando también hace falta tener en cuenta que para casos puntuales una buena opción puede ser alquilar el servicio, evitando así el gran gasto inicial de la cámara termogràfica.
 
 

Fuente:
Agenda de la Construcció Sostenible

 

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