La primera ley que me indica la naturaleza es deleitarme a costa de quien sea. Marqués de Sade (1740-1814). Escritor francés.
15/06/2009 - 09:38h

El precio real de la sostenibilidad

La razón más común citada en los estudios para no incorporar elementos sostenibles a los diseños de edificios es el incremento en los costes principales. Las personas reacias a la sostenibilidad están encantadas de poder relatar anécdotas de incrementos de costes que exceden el 30% por hacer sus edificios sostenibles. Estas cifras, sin embargo, no están ratificadas por los hechos reales, como evidencian muchos estudios sobre el coste de los edificios sostenibles. 
Aunque, está claro, que no hay una única respuesta para todos a la pregunta sobre los costes, pero el peso substancial de la evidencia en el mercado, es que se pueden incorporar niveles razonables de diseño sostenible en la mayoría de las tipologías de edificios con bajos costes adicionales de construcción o sin costes adicionales.

Además, los materiales y sistemas sostenibles se están volviendo más baratos, los elementos del diseño sostenible se están aceptando ampliamente en las prácticas habituales de las tendencias en el diseño de edificios, y los propietarios e inquilinos de edificios están empezando a demandar y a valorar dichas características. Es importante precisar, sin embargo, que las características sostenibles avanzadas o innovadoras pueden añadir significativamente costes a un edificio y que se deben evaluar independientemente para asegurar que son coste-eficaces y medioambientalmente efectivas.

El coste de la incorporación de elementos de diseño sostenible dependerá fundamentalmente de un amplio rango de factores entre los que se encuentran la  tipología del edificio, la localización del edificio, el clima local, las condiciones de la parcela y la familiaridad del equipo de proyecto con el diseño sostenible. En la mayoría de los casos, estos factores tienen un impacto relativamente pequeño pero todavía importante en los costes totales de la sostenibilidad. Acumulativamente, sin embargo, pueden establecer una diferencia significativa; por ejemplo, el coste de hacer sostenible un edificio de laboratorios de investigación en Murcia será muy diferente del coste de hacer sostenible  un edificio de oficinas en Vigo.

Claramente no hay una respuesta única y directa a la pregunta -¿cuánto cuesta la sostenibilidad?. Por otra parte, es posible, y bastante fácil, contestar a la pregunta -¿cuánto me costará la sostenibilidad en mi edificio? También es posible, y bastante fácil, gestionar estos costes para que las características sostenibles se puedan conseguir de forma coste-eficaz y eficiente.

¿Cómo conseguir la sostenibilidad?

El primer paso en el proceso es establecer los objetivos de sostenibilidad. Definir el nivel de sostenibilidad puede constituir un reto. La medida más ampliamente utilizada, al menos en +83 países, es el sistema de clasificación Líder en Eficiencia Energética y Diseño sostenible (LEED®) del U. S. Green Building Council y de muchos otros Consejos Nacionales que utilizan LEED® como el CONSEJO CONSTRUCCIÓN VERDE ESPAÑA® (Spain Green Building Council®). Este sistema tiene cuatro niveles - Certificado, Plata, Oro y Platino - que se pueden conseguir ganando una serie de puntos por implantar estrategias sostenibles en el edificio pertenecientes a cinco categorías: Parcelas Sostenibles, Eficiencia en Agua, Energía y Atmósfera, Materiales y Recursos y Calidad Medioambiental Interior. También se pueden obtener puntos adicionales por Innovación en Diseño y Prioridad Regional.

Quizá una medida del gran éxito del sistema LEED® (+31.000 edificios Registrados y + 4.500 Certificados, en +83 países) que fue desarrollado por el U. S. Green Building Council para proporcionar una base común para las mediciones de la sostenibilidad sobre el edificio acabado y funcionando, es la reciente proliferación de sistemas alternativos, cada uno de ellos tratando de dirigirse a algunos desequilibrios o insuficiencias percibidos subjetiva y/o erróneamente en el sistema LEED®, tales como la gran cantidad de papeleo (LEED-ONLINE había ya eliminado esto hace muchos años), la falta de asignación de pesos a los créditos (desde el principio ha habido unos pesos asignados a cada crédito) o la deficiencia de centrarse en temas específicos (todos los créditos directa e indirectamente se han dirigido siempre a temas principales y específicos de la sostenibilidad). Entre estas medidas alternativas hay propuestas con una supuesta amplia base, como los sistemas controlados por las políticas de sostenibilidad en la edificación de la administración y gobierno de la Commonwealth Británica, adaptaciones locales del sistema Breeam del BRE británico [Breeam-UK, Green Globes (Usa-Canadá), Green Star (Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica), Hong Kong, Holanda, Portugal] que solo miden los documentos de diseño y con un éxito sobre el papel (que no sobre los edificios acabados) importante en el Reino Unido +100.000 diseños de edificios certificados y -460 en el resto del mundo, o el sistema de apoyo a políticas y acciones hacia la industria que controlan los sectores de la administración pública, universidades públicas y centros de investigación de la asociación de personas miembros del iiSBE, adaptaciones locales del SBTools, que también solo miden los documentos de diseño (Verde, Dgnb, Eewh, Sices, Casbee, Hqe, Protocolo Itaca, PromisE,EcoEfect, EcoProfiles, Gobas, Cethas,) todavía con menos éxito ya que solo se conocen no +25 edificios certificados y otras iniciativas de todavía menor alcance y calado, tales como los cálculos de la huella de carbono de los edificios o mediciones de la eficiencia energética de los edificios (clasificaciones Energy Star, voluntaria en USA, o su reciente equivalente Europeo la Certificación Energética de Edificios de la UE (Directiva Europea), norma obligatoria de los gobiernos como la del Código Técnico de la Edificación de España y con nombres similares en el resto de países de la UE).

Todos estos sistemas son mediciones más o menos válidas del diseño/construcción sostenible, pero cada una refleja una mezcla diferente de valores medioambientales, económicos y de bienestar de las personas y cada una tendrá un impacto final en el coste que será siempre diferente. Por ello es necesario para el propietario del edificio o el inversor elegir el sistema de clasificación y el nivel de éxito que se ajusta más profundamente al perfil de sus propios valores.

Es fundamental tener unos objetivos claros para gestionar el coste. No es suficiente declarar simplemente -Queremos que nuestro edificio sea sostenible; los valores se deben determinar y articular lo más pronto posible en el proceso de diseño e incorporarlos al edificio en cada etapa durante el proceso de construcción y entrega de forma que todos los miembros del equipo estén implicados con los elementos sostenibles específicos que el edificio pretende poseer.

¿Cómo Comprometerse?

Una vez que se han definido los objetivos de sostenibilidad, es esencial integrarlos en el diseño e integrar a su vez al equipo de diseño de forma que los distintos elementos del edificio puedan trabajar conjuntamente para conseguir estos objetivos. Los edificios no pueden seguir siendo descompuestos y diseñados como un ensamblaje de componentes aislados. La planificación del envoltorio del edificio y el espacio interior contribuyen a la eficiencia energética, y la densidad de iluminación y la calidad del aire interior tanto como lo hacen los sistemas mecánicos y eléctricos. La elección de materiales y acabados puede afectar a la calidad del aire, la iluminación y las cargas de energía. Si los componentes son diseñados independientemente es probable que se produzcan interferencias o conflictos entre los sistemas. El diseño integrado es uno de los factores más eficaces en la producción de edificios sostenibles coste-eficientes.

También es muy deseable integrar el equipo de construcción dentro del equipo del proyecto. Muchas características del diseño sostenible pueden quedar eliminadas o disminuidas debido a prácticas pobres de construcción. Por ejemplo, prestar poca atención al sellado o a los detalles de tapajuntas puede disminuir dramáticamente la eficiencia energética del envoltorio y un manejo deficiente de los materiales y de la limpieza de la parcela puede crear problemas de calidad ambiental interior en el futuro. En algunos casos, las deficiencias de la parcela se deben simplemente a la falta de formación o de comprensión de los operarios de la parcela; en otros casos, los problemas pueden surgir cuando un equipo de diseño no comprende las dificultades de las condiciones de la parcela o cuando el desarrollo de los detalles o requisitos no son prácticos. Muchos de tales problemas se pueden eliminar involucrando al equipo de construcción, incluyendo a los subcontratistas y operarios de la parcela, en el proceso de diseño y suministro.

El equipo integrado también debe incluir a los usuarios y operarios del edificio cuando sea posible. Estas son las personas que tendrán que vivir con las decisiones del diseño muchos años. Las características sostenibles que requieren un mantenimiento especializado o una operación sofisticada a menudo son evitadas o invalidadas por los ocupantes o gestores del edificio. Hay muchos ejemplos de edificios diseñados con altos niveles de -iluminación natural en los que los inquilinos han cubierto las ventanas y encendido las luces porque perciben el espacio demasiado deslumbrante. De forma similar, los usuarios del edificio se han apoderado de las instalaciones de duchas destinadas a los usuarios de las bicicletas para utilizarlas como almacén de las oficinas y los miembros del personal de mantenimiento han invalidado los controles de gestión de la energía porque los encuentran demasiado complicados de usar. Involucrar a los usuarios y operarios durante el proceso de diseño puede conducir a mejores diseños y una mejor comprensión por parte de los usuarios de la función de las características sostenibles.

 
¿Cuánto?

Habiendo establecido los objetivos e incorporado los mismos al proceso de diseño y construcción, todavía queda la cuestión de cuánto costarán las características sostenibles. Detrás de esta cuestión, sin embargo, se esconde otra: ¿Comparado con qué? En muchos casos, esta cuestión queda sin preguntar o permanece indefinida. La comparación más común, al menos en la presentación de informes anecdóticos, es comparar el coste del edificio sostenible con el presupuesto inicial del edificio o con el coste inicial previsto para el edificio: -El coste final del edificio me cuesta tanto; Yo pensé al principio que me costaría otra cantidad; la diferencia debe ser lo que gasté haciendo el edificio sostenible. Claramente, este planteamiento tiene dos problemas fundamentales: Asume que el presupuesto inicial era el adecuado desde el principio y asume que no se hicieron muchos cambios ni mejoras. Sin embargo, esta metodología es ampliamente usada y se encuentra en muchos estudios sobre el coste de los edificios sostenibles. También se puede contemplar como la última medida de asequibilidad (capacidad de financiación) porque el presupuesto, si está bien configurado, representa el punto de rotura coste-valor del edificio.

Otro asunto a tener en cuenta con esta metodología es que muy rara vez los edificios se realizarán por debajo del presupuesto. El rango de los costes presentados, sin embargo, habitualmente va desde sin costes añadidos hasta algún coste añadido, como resultado de lo cual las primas de costes presentadas son siempre positivas. Además, estadísticamente, la distribución está muy desequilibrada, con gran número de edificios que presentan primas muy bajas o inexistentes y un pequeño número que presentan primas mucho mayores, hasta un 10%. Esto significa que la prima de coste media es habitualmente mayor que la prima de coste para un edificio medio (mediana). Las medias también son muy sensibles a los cambios en la población de los edificios estudiados. Debido a que muchos de los estudios están basados en poblaciones relativamente pequeñas, las medias se deben contemplar como indicativas, no como concluyente.

La mayoría de los estudios que utilizan esta metodología presentan primas sostenibles medias en el rango del 1% al 2% para conseguir un moderado nivel de diseño sostenible, generalmente equivalente a la clasificación LEED® Plata. Mayores niveles de sostenibilidad están normalmente ligados a mayores primas para la sostenibilidad, aunque la pequeña población de dichos edificios disponible para los análisis hace que los cálculos estadísticos sean poco practicos. También hay que tener en cuenta que aunque los estudios muestran primas medias del 1% al 2%, un análisis más profundo de los datos muestra que un número significativo de edificios - a menudo por encima del 50% de la población - no presentan un incremento en el coste por encima del presupuesto por incorporar las características sostenibles.

Un método alternativo, también utilizado en muchos análisis de costes de sostenibilidad, es estudiar el coste de las características sostenibles individuales añadidas, comparando eficazmente el edificio consigo mismo sin las características sostenibles. Contemplar el coste añadido de las características sostenibles supone que las características son, de hecho, aditivas, y cuyo precio se puede determinar fácilmente como elementos separados y se hacen suposiciones teniendo en cuenta lo que  habría sido construido. Por ejemplo, es fácil contemplar el coste de una transmisión de frecuencia variable en un motor de un ventilador. Se tienen o no en el edificio. Incluso puede ser posible establecer el coste de una zonificación eficiente de un sistema de aire acondicionado por comparación con una distribución por zonificación convencional. Sin embargo, valorar el coste añadido de una iluminación natural mejorada a través de una buena orientación del edificio y una buena planificación del espacio interior es virtualmente imposible. Esta metodología tampoco es práctica en un proceso de diseño verdaderamente integrado.  

Esta metodología de adiciones individuales también tiende a retornar valores positivos para las primas sostenibles porque contempla la mayoría de las características sostenibles como adiciones a la línea base de un edificio. No refleja elecciones de diseño y compensaciones que se hacen habitualmente durante el proceso de diseño y construcción. Por ejemplo, los materiales sostenibles de acabado como linóleo, bambú y madera certificada son generalmente más caros que muchos materiales habituales de acabado y por tanto se mostrarán como costes añadidos para los acabados sostenibles. Muchos equipos de diseño, sin embargo, compensarán estos costes reduciendo la extensión de otros materiales de acabado de gama alta, tales como piedra o paneles de madera, haciendo que el uso de materiales de acabado sostenibles tenga en la práctica un presupuesto neutro. También puede ser difícil valorar qué características se habrían incorporado en el esquema base en ausencia de objetivos sostenibles específicos: Por ejemplo, ¿se habría diseñado el edificio para una eficiencia energética mínima, o se habrían incorporado algunas medidas de eficiencia energética aun sin tener en cuenta la sostenibilidad?

La mayoría de los estudios que utilizan esta metodología de adiciones individuales presentan primas algo más elevadas, en el rango del 2% al 6%, para conseguir un nivel moderado de diseño sostenible (como LEED® Plata). Niveles mayores de sostenibilidad, como sería de esperar, tienen mayores primas, pero la forma de alcanzar mayores niveles varía ampliamente entre los distintos estudios y los costes llegan a ser más hipotéticos.

Una tercera metodología es comparar el coste de una población de edificios con programas similares pero sin elementos sostenibles. Esta metodología elimina parte de la subjetividad al decidir lo que usted habría tenido que construir o lo que habría costado, pero aumenta los retos de buscar una población adecuada de edificios comparables y decidir si los edificios son verdaderamente comparables, dadas las significativas variaciones existentes entre edificios. También se necesitan ajustes de costes para el tiempo y la localización con el fin de llevar los edificios comparables a una base común. 

Debido a la gran demanda de datos, esta metodología no es ampliamente usada. El estudio  principal llevado a cabo por Davis Langdon, que utilizó esta metodología, encontró que para los tipos de edificios seleccionados, no había diferencias estadísticas significativas entre el coste medio de los edificios sostenibles y el coste medio de los edificios no sostenibles.

¿Cómo es la media?

Cada una de estas metodologías proporciona información útil y válida y puede dar una indicación aproximada del impacto probable de los objetivos sostenibles para un edificio pero no se debe usar como herramienta de predicción para un edificio individual, más que una tabla de costes medios para la construcción debería ser usada como herramienta predictiva para presupuestar un edificio. Además, asignar un porcentaje establecido al presupuesto de un edificio para -cubrir la sostenibilidad también da la impresión de que habrá una prima de coste; más importante, sugiere que la sostenibilidad es algo que se añade a un edificio, no algo que forma parte del edificio desde muy al principio.

¿Cómo hacerlo?

Los estudios existentes no responden, y no pueden hacerlo, a la pregunta más importante sobre el coste de la sostenibilidad: -¿Cuál es el coste de la sostenibilidad para mí/usted? Esto se puede responder sólo con una buena planificación de costes dentro del contexto de unos valores claros y un equipo de proyecto comprometido. Los estudios demuestran que el diseño sostenible está dentro del alcance para la mayoría de los edificios y que los edificios que son mejores para el medio ambiente y para los ocupantes se pueden conseguir de forma coste-eficaz. Los objetivos, estrategias y presupuestos de sostenibilidad se pueden establecer fácilmente e integrar durante la fase de programación del edificio exactamente de la misma forma que se pueden establecer otros objetivos, estrategias y presupuestos: a través del uso de buenos procesos de planificación. La verdadera cuestión al presupuestar y planificar no debería ser -¿Cuánto más costará? sino -¿Cómo haremos esto? La sostenibilidad no es un tema menor. 

Autor: Aureli Ramírez Zarzosa
Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos 
Presidente del Consejo de Construcción Verde de España

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