Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras. Lao-tsé (570 a.C.-490 a.C.). Filósofo chino.
17/12/2007 - 10:59h

La cumbre de Bali se salva del colapso a pesar de Estados Unidos

Greenpeace Bali
El acuerdo sobre el clima alcanzado este el pasado fin de semana en Bali se ha visto despojado de los objetivos de reducción de emisiones exigidos por la comunidad científica y por la humanidad en su conjunto.
Tras las críticas sin precedentes recibidas de los participantes en la reunión de Naciones Unidas, Estados Unidos se vio forzado a rectificar para no romper el consenso y evitar el colapso total del encuentro. A pesar de ello, las tácticas poco limpias de la Administración Bush han hecho que en el Mandato de Bali  se omita cualquier referencia a las cruciales reducciones de emisiones necesarias para detener el cambio climático, y se ha relegado a la ciencia a un simple pie de página.

«La Administración Bush ha manipulado sin escrúpulos el nivel de acción sobre el cambio climático que la ciencia exige», dijo Gerd Leipold, director ejecutivo de Greenpeace International. «Han relegado la ciencia a un simple pie de página.»

En el año en que el IPCC, ganador del Nobel de la Paz, ha dejado bien claros los impactos inaceptables que tendría la falta de previsión del cambio climático, se han conocido durante la pasada semana noticias tan alarmantes como veranos sin hielo en el Ártico en los próximos cinco a seis años o la afirmación de los científicos de que 2007 ha sido el séptimo año más caluroso de la historia.

Greenpeace confía en que la mayor presión pública en cada continente acabará forzando a los gobiernos en los próximos dos años a llegar a un acuerdo sobre las importantes e inevitables reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero exigidas por la ciencia. Alemania ha dado ya ejemplo al anunciar que reducirá sus emisiones en un 40% para el año 2020.

«Los gobiernos deben seguir plantando cara a este incapaz presidente estadounidense con su pobre agenda. Los países industrializados deben fijar ya objetivos ambiciosos para reducir las emisiones y situarse a la cabeza a nivel nacional e internacional, en la esperanza de que pronto habrá una nueva Administración  norteamericana», declaró Raquel Montón, responsable de cambio climático de Greenpeace, asistente a la cumbre de Bali

La Administración Bush se vio humillada por la firme resolución de los países en vías de desarrollo (China, India, Brasil, Sudáfrica), que llegaron a Bali con propuestas concretas encaminadas a jugar un papel justo en los esfuerzos globales para evitar el peligroso cambio climático y lo que se encontraron fue una estrategia por parte de Bush poniendo en tela de juicio todos los temas de mayor importancia para los millones de personas que sufren ya los impactos del cambio climático.

El acuerdo final incluye un mandato para negociar una segunda fase más firme del Protocolo de Kioto para el año 2009, iniciar un proceso para financiar y poner en práctica tecnologías limpias para los países en vías de desarrollo, y crear un fondo de ayuda para las víctimas del cambio climático. Por primera vez, el Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático tratará el problema pendiente del 20% de emisiones globales procedentes de la deforestación.

Greenpeace acoge positivamente las primeras medidas encaminadas a lograr reducciones en las emisiones producto de la deforestación, que a la larga servirán de protección del clima y de los bosques. Pero no hay que olvidar que la pérdida forestal es muy grave: cada dos segundos se destruye un área del tamaño de un campo de fútbol. Los gobiernos deberían haber hecho mucho más por reflejar esta urgencia. Aún hay mucho por hacer antes de atajar la deforestación de manera efectiva.

En este encuentro se avanzó mucho más de lo que nadie esperaba en materia de ayuda para la adaptación a los impactos del cambio climático y en el fomento de tecnologías limpias, con lo que los más vulnerables se verán beneficiados en forma de financiación.  Pero hay que decir que la financiación acordada en Bali es una bagatela comparada con las necesidades de adaptación, y siguen aún sin verse los miles de millones necesarios para una auténtica revolución energética. Los países desarrollados no han llegado a ofrecer nada sustancial sobre estos temas. Esto tiene que cambiar si queremos detener tantas tragedias y evitar el desarrollo de un sistema energético tan contaminador. 
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