El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños. Eleanor Roosevelt (1884-1962). Defensora de los derechos sociales
12/12/2005 - 13:30h

Thomas Stocker, climatólogo: 'si cambia el clima, se acabó'

Stocker es un científico suizo de mentalidad fría y temperamento moderado, nada proclive a los excesos militantes. Por eso resulta tan preocupante ir interiorizando cada una de sus afirmaciones: el clima cambia a una velocidad que no sospechábamos: el análisis del hielo de la Antártida con burbujas de la atmósfera de hace un millón de años ha demostrado el efecto invernadero; ese calentamiento global depende directamente de la emisión de gases fósiles; esta emisión tiende a incrementarse sin que el protocolo de Kioto sea suficiente para moderarla y, en fin, y añade en este punto con mucha suavidad: nuestra especie no sobreviviría a un cambio climático como el que estamos propiciando.
'Me he especializado en el estudio del cambio climático a través del hielo de hace un millón de años excavado en la Antártida. Hemos descubierto que los gases que generamos están cambiando el clima a una velocidad insospechada. Soy director del Instituto de Física de Berna. Tengo 46 años. Nací en Zurich. Temo que no somos conscientes de que la humanidad no puede sobrevivir a un cambio climático'

Autor: LLUÁS AMIGUET

Yo he tenido en mi mano hielo formado hace un millón de años...

–¿Y cómo es?
–Muy diferente del que obtienes del refrigerador, porque contiene burbujas de aire, pero ese aire es el de hace un millón de años. Y si pones ese hielito en un vaso...

–¡Qué lujazo “on the rocks”!
–... Y acercas tu oreja y oyes crepitar esas burbujas.

–Es casi el sonido de la eternidad.
–Eso tal vez sea lo más curioso, pero no es lo más interesante. Lo realmente transcendente es que si analizas esas burbujas y los gases que contienen, sabrás cómo era la atmósfera de la Tierra hace un millón de años.

–¿Y qué descubres si lo analizas?
–¡Ahí empieza la ciencia! Al analizar esas burbujas, compruebas cómo era el efecto invernadero hace cien, hace mil, hace diez mil, hace cien mil y hasta hace un millón de años. Esa gradación permitirá a los científicos saber con exactitud cómo ha evolucionado lo que hoy denominamos efecto invernadero.

–¿Y qué nos dice ese hielo?
–Que la concentración de los gases que causan el efecto invernadero es hoy un 30 por ciento más alta que nunca antes jamás durante el ultimo medio millón de años.

–¿Qué otros descubrimientos le están sorprendiendo?
–Una de las sorpresas de nuestro trabajo ha sido comprobar que los cambios climáticos han sido mucho más rápidos de lo que creíamos anteriormente. Pensábamos que estos cambios de clima eran muy graduales, pero no es así. El clima de nuestro planeta puede cambiar con bastante rapidez. De hecho ha cambiado muchas veces con mucha rapidez contrariamente a lo que pensábamos.

–Déme un ejemplo.
–¿Sabe por qué Groenlandia se llama Groenlandia (tierra verde)?

–Supongo que porque hubo vegetación en algún momento.
–El clima puede cambiar en un suspiro. Hace tan sólo mil años había prados y árboles donde hoy sólo hay hielo. Así que puede usted mismo constatar que el clima cambia mucho más deprisa de lo que podíamos pensar en un principio.

–¿Y cómo evolucionará nuestro clima?
–Podemos deducir de ese análisis climatológico del último millón de años por lo menos cómo será el clima en los próximos treinta en todo el hemisferio norte.

–¿Habrá grandes sorpresas?
–Depende de cuánto combustible fósil quememos los humanos: los chinos, por ejemplo. Variará en función de si estos millones de nuevos automovilistas hindúes y chinos utilizan coches muy potentes o no.

–¿Influye algo tan concreto?
–Sí, porque lo que hoy sabemos con absoluta seguridad es que el calentamiento global que es rigurosamente constatable en los últimos cincuenta años no depende de ninguna variable natural. Sólo lo puede explicar la actividad humana.

–¿Y no es posible que el sistema, aún agredido por nuestros humos, recupere por sí solo el equilibrio?
–Todo lo que sabemos por el análisis del pasado es que no hay en el clima de la Tierra ningún patrón estable que pueda ser recuperable del modo en que usted indica.

–¿Cómo sacaron ese hielo de la Antártida?
–Excavamos un agujero de 2.300 metros de profundidad en la capa de hielo de la Antártida para llegar hasta esos bloques del núcleo que conservan aire en burbujas de hace más de un millón de años.

–¿Qué hacen con esos bloques?
–Son bloques de dos metros y medio de diámetro que enviamos en barco a los laboratorios punteros en climatología de los países que han financiado esta exploración científica.

–¿Son muchos países?
–Es un consorcio en el que el 40 por ciento lo aporta la UE y el resto lo completan diez naciones como Suiza, Alemania, Italia, Francia o Dinamarca entre otros.

–¿A usted le han alarmado personalmente estos descubrimientos?
–Lo cierto es que ya estaba preocupado porque pertenezco a la comunidad de climatólogos que, al saber más, se preocupan más, pero existe un punto sobre el que considero que ni los políticos ni los científicos ni los periodistas estamos llamando la atención como deberíamos.

–Es el momento de corregirnos.
–El cambio climático cuando se produce a esa velocidad que nuestras investigaciones demuestran no permitirá esa adaptación paulatina en la que se confía demasiado. Todo nuestro ecosistema depende del clima y nuestras propias vidas.

–No es sólo una cuestión de temperaturas.
–Es nuestra existencia, la supervivencia de la especie la que está en juego. Piense, por ejemplo aquí en España, en el agua como recurso finito: está íntimamente ligada al clima. No se puede sobrevivir al cambio climático. Nosotros, no. Si cambia el clima, se acabó.

Fuente: La Vanguardia
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