Con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras. Lao-tsé (570 a.C.-490 a.C.). Filósofo chino.
31/05/2007 - 08:00h

Los peligros de las centrales nucleares, según Greenpeace

Imagen del informe sobre las nucleares de Greenpeace
La organización ecologista Greenpeace acaba de publicar un informe, donde asegura que el riesgo de accidente nuclear aumenta debido al envejecimiento de las centrales, la amenaza terrorista y el cambio climático. La publicación del informe coincide con una nueva parada de Ascó-2, tras detectarse un grave fallo de diseño.
“La posibilidad de que se produzca un grave accidente nuclear de consecuencias aún peores que el de Chernóbil de 1986, la mayor catástrofe nuclear hasta ahora conocida, se ha incrementado en los últimos años”; ésta es una de las conclusiones del informe “El peligro de los reactores nucleares” que Greenpeace acaba de dar a conocer.

Las causas del incremento de este riesgo son, según la organización ecologista, son: el envejecimiento de los reactores, los fallos propios de una tecnología intrínsecamente peligrosa, la cada vez menor cultura de seguridad de los operadores como consecuencia de la falta de competitividad de la energía nuclear en un mercado eléctrico liberalizado, la amenaza creciente del terrorismo y la vulnerabilidad de las instalaciones nucleares ante los efectos del cambio climático.

Según Mario Rodríguez, director de Campañas de Greenpeace, “España no es una excepción en un panorama internacional de deterioro sin precedentes de la seguridad nuclear. Nuestra seguridad y nuestro bienestar están en riesgo por culpa de las centrales nucleares”. Carlos Bravo, responsable de la campaña de nuclear, añade: “en 1989, con el accidente de Vandellós-1 nos libramos casi de milagro de una catástrofe nuclear. (…) Ayer mismo se ha producido una nueva parada en Ascó-2 tras detectarse un grave fallo de diseño”.

Factores de riesgo
Para la elaboración del informe se han analizado todos los tipos de reactores actualmente en funcionamiento, la edad de los cuales ronda los 22 años de media, cuando la vida útil de un reactor se calcula en 25 años. Según los ecologistas, el envejecimiento de las centrales provocará el incremento del “número de incidentes y de sucesos reseñables -incremento del número y frecuencia de las paradas no programadas, fugas, grietas, cortacircuitos debidos a daños en los cables, etc.- ”.

En España, los reactores rozan ya el cuarto de siglo de edad, siendo el de Garoña el más antiguo en funcionamiento, y que sufre graves problemas de corrosión y agrietamiento, según Greenpeace. Además, nuestro país ha batido en lo que va de año el récord de fallos de seguridad. I es que, “desde el 1 de enero de 2007, se han producido al menos (el secretismo del Consejo de Seguridad Nuclear no permite conocer la cifra exacta), 47 sucesos significativos de seguridad en las centrales nucleares españolas, de los cuales, 10, como mínimo, han provocado la parada forzosa del reactor”.

A esto cabe añadir el problema del debilitamiento gradual de los materiales, “que podría provocar fallos catastróficos de algunos componentes, causando un escape radiactivo de enorme gravedad”, según la organización. Uno de los más importantes podrí ser que la vasija de presión del reactor se volviera muy frágil, hecho que aumenta el riesgo de que ésta se rompa, eliminando así el aislamiento de la radiactividad del exterior.

Otra de las causas de riego apuntadas por el informe es la disminución de las inversiones en seguridad y en la reducción de plantilla, medidas que obedecen al intento de reducir los costes (debido a la liberalización de los mercados de electricidad), y que han comportado graves riesgos, tal y como sucedió en Vandellós-2 en 2005.

Otros factores de riesgo que apunta Greenpeace son la amenaza terrorista y los impactos del cambio climático (inundaciones, sequías extremas, aumento del nivel del mar, etc.); de hecho, la ONG recuerda que en agosto de 2006, la central nuclear de Santa María de Garoña tuvo que parar a causa de las elevadas temperaturas de las aguas del río Ebro, del cual depende su refrigeración.

Petición al gobierno
Por todo esto, Greenpeace ha pedido al gobierno central que “ponga en marcha el prometido plan de abandono de la energía nuclear” y ha recordado que “el Ejecutivo tiene el compromiso electoral y de Gobierno de abandonar gradualmente la energía nuclear en España y sustituirla por energías más limpias, más seguras y menos costosas[que la energía nuclear]”.

Más información:
Consulta el informe "Los peligros de los reactores nucleares" de Greenpeace
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