La felicidad es la certeza de no sentirse perdido. Jorge Bucay (1949). Escritor y psicoterapeuta argentino.
10/01/2008 - 14:15h

El AVE es más eficiente energéticamente que el tren convencional

Coche popular
El tren de alta velocidad es el modo de transporte más eficiente desde el punto de vista energético: Así lo recoge un estudio elaborado por el ingeniero Alberto García Álvarez, de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles.
En el estudio se comparan los consumos y las emisiones de CO equivalentes en los diferentes dos modos de transporte (automóvil, autobús, avión, tren convencional y AVE). Moverse en alta velocidad es cinco veces más respetuoso con el medio ambiente y la seguridad del clima que hacerlo en avión. 

El estudio de Alberto García Álvarez analizó los recorridos entre Madrid y Barcelona, así como entre Madrid y Sevilla, efectuando el trayecto en distintos modos de transporte. La conclusión es clara: el AVE el el modo más ecológico. "Los consumos de energía del tren convencional y del AVE son del mismo orden de magnitud, pero con tendencia a ser ligeramente inferiores en el caso del tren de alta velocidad", declaró el autor del estudio a este diario. 

El pasajero que coja la línea del AVE de Madrid a Barcelona generará el equivalente a 13,8 kilogramos de CO2 por persona, mientras que si utiliza el tren convencional expulsara a la atmósfera 17 kilos de CO2 . En cambio, si opta por el coche arrojará 63 kilos de CO2 ; y si prefiere el avión, la cifra se dispara hasta los 71 kilos (en este cálculo se incluyen incluso los consumos a los accesos al aeropuerto). 

El estudio revela también la gran eficiencia del transporte en autobús, pues el nivel de emisiones por pasajero es de 14,5 kilos de CO2 , menor a las del tren convencional. Las conclusiones son parecidas para los trayectos entre Madrid y Sevilla, en los que se aprecia aún más rotundamente las ventajas del AVE. En este caso, las emisiones por pasajero son 9,4 kilos de CO2 , frente a los 12,7 kilos del tren convencional o los 13,9 kilos de CO2 del autobús. Los datos para el automóvil y el avión son también claramente peores (54 kilos de CO2 y 61,4 per cápita, respectivamente). 

Para alcanzar estas conclusiones, el informe se basa en datos reales del consumo energético de los trenes de alta velocidad y de los otros cuatro modos de transporte utilizados: vehículo particular, autobús, avión y tren convencional. Asimismo, como los trenes son de tracción eléctrica, se tuvo en cuenta la parte de electricidad del mix energético español que se genera con fuentes fósiles (carbón, petróleo y gas), con el fin de homologar este consumo de energía primaria con el petróleo empleado para el transporte por carretera y para el avión. 

Para los resultados del trayecto de Madrid a Barcelona en AVE, el estudio tuvo en cuenta los datos ya contrastados de la parte del trayecto en servicio y se completó con un ejercicio de simulación para el último tramo. 

El trabajo analizó diversos grados de ocupación o carga, aunque los que se ofrece en esta información son los datos referidos a la ocupación real o promediado. Además, para que los datos sean plenamente homologables, se utilizaron las distancias reales, y, en el caso del avión y del tren, se previeron los consumos y las emisiones de un vehículo para llegar desde el centro de la ciudad hasta el aeropuerto o la estación del ferrocarril. 

El estudio - que aparece en el último número de la revista Anales de Mecánica y Electricidad-rompe con la visión tradicional según la cual el AVE es más derrochador que el tren habitual. Diversos sectores han venido sosteniendo hasta ahora, pero sin datos que lo avalaran, que el consumo energético del tren se dispara en las líneas de alta velocidad. Esta apreciación se basaba en el conocimiento general según el cual los vehículos, al tener que ir más rápidos, debían vencer un mayor nivel de rozamiento. 

Sin embargo, muchos otros factores inciden de manera positiva, explica García Álvarez. La primera causa de que el consumo eléctrico (y por tanto de las emisiones de gases invernadero) sea menor en el caso de las líneas de alta velocidad es la reducción de las distancias que supone estos nuevos trazados. Los trayectos en AVE tienen radios de curvas más abiertos, van más directamente al lugar de destino. En teoría, cuanta más velocidad se imprime, más consumo eléctrico; pero aquí el efecto se minimiza porque el recorrido es más corto , señala. Por ejemplo, la distancia entre Madrid y Barcelona se recortará en unos 80 kilómetros con el AVE, pues el tren convencional recorre 707,8 kilómetros, mientras que la nueva línea tendrá 627 kilómetros. 

Otro factor que incide es que la tensión de la línea eléctrica del AVE es mayor que la de la línea convencional (25 kilovoltios, frente a 3 kilovoltios), con lo cual se reduce la pérdida de electricidad; e igualmente hay menos pérdidas en la catenaria. 

Igualmente, es importante que los trenes del AVE tienen velocidades más homogéneas, casi no hay frenazos y tienen muchas menos paradas, con lo cual no se producen tantas aceleraciones y frenadas, que generan un gran consumo (de la misma manera que las paradas y los arranques de un coche hacen que este consuma más en la ciudad, a menos velocidad, que en carretera). 

Además, en los modernos trenes del AVE se reducen también los consumos eléctricos derivados de la calefacción y el aire acondicionado porque el consumo de estos equipos es proporcional al tiempo del recorrido. "Si la velocidad es el doble, el consumo eléctrico de los servicios auxiliares se reduce a la mitad", dice Alberto García Álvarez. 

De la misma manera, los nuevos trenes suponen un menor peso por plaza, y en general, son trenes más ligeros y con menos resistencia al avance. "La velocidad hace que crezca el gasto de electricidad para vender la resistencia aerodinámica, pero todos los demás factores son favorables y por tanto el consumo neto o final es igual o algo inferior", explica. 

Los datos de este estudio coinciden con los resultados de otros trabajos anteriores de García Álvarez, quien comparó en el 2005 el consumo de energía de un tren convencional a 200 kilómetros por hora en el corredor Barcelona-Alicante con el de un tren de alta velocidad en la línea del AVE de Madrid a Lleida. El consumo de energía del AVE fue menor, tanto si se mide la energía que llega al tren (una reducción del 7 por ciento) como si se contabilizaba la energía neta a la salida de la central generadora de electricidad (un 15,7 por ciento menos). Y eso que la velocidad media fue el 32, 6 por ciento superior. 

En otro estudio se analizó el consumo comparado en trazados distintos: uno por la línea del AVE y otro por la línea convencional con el tren Alvia serie 120 entre Lleida y Roda de Barà, y el Talgo 200 entre Córdoba y Antequera. Los Alvia y el Talgo 200 redujeron el consumo de energía el 16 por ciento y el 8 por ciento al pasar de circular por la línea convencional a hacerlo por la de alta velocidad. 

Fuente: La Vanguradia.
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