La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Henry Van Dyke (1852-1933). Escritor estadounidense.
24/06/2009 - 15:36h

China y Estados Unidos: su reducción de CO2 frenaría el cambio climático

China y EEUU: su reducción de CO2 frenaría el cambio climáticoLa ambición de China de establecerse ambiciosos objetivos de producción energética mediante energías renovables, revelados por el diario británico "The Guardian", pueden llegar comounagran sorpresa. De este país, siempre nos había llamado la atención que tiene el dudoso honor de ser el mayor emisor mundial de gases con efecto invernadero. Pero a pesar de su pobre reputación en cuanto a lucha contra el cambio climático, en el país oriental se está poniendo en marcha una revolució silenciosa.

 
China y Estados Unidos son los dos elefantes dentro de la cacharrería del cambio climático; son las dos potencias económicas que suman la mita de las emisiones de CO2 a nivel mundial. Ambos han puesto excusas para reducir sus emisiones de CO2, y ambos utilizan al otro como excusa. Los conservadores de EEUU argumentan que EEUU debería reducir sus emisiones únicamente cuando China y otros países en vías de desarrollo que son a su vez grandes emisores, hayan aceptado ya reducirlas. China insiste en que el problema fue creado por los países que hoy en día son ricos, y que son éstos los que deben ocuparse de solucionar el problema que ellos mismos crearon.

El deda acusador señala: EEUU apunta la cantidad de emisiones totales de China, mientras que China señala el récord per cápita de emisiones del país norteamericano: 20 toneladas por habitante y año, en comparación con las dos toneladas de los habitantes chinos. China, además, sugiere que dado que la mayor parte de la mercancía que elabora es exportada a los países occidentales, las emisiones correspondientes deberían cargarse en el DEBE de los países importadores.

Pero hay algo más que un diálogo de besugos; la partida de George Bush de la Casa Blanca y las ambiciones chinas de producir bienes de mayor calidad tecnológica, así como el deseo de EEUU, bajo el liderazgo de Obama, de convertirse en una potencia mundial en energías renovables, obliga a China a mover pieza.

Hoy en día, los mayores emisores de CO2 del mundo tienen gobiernos que comprenden que la gravedad del cambio climático y los riesgos que suponen para su país las consecuencias de este cambio, así como la actitud que tendría la comunidad internacional si no hacen nada al respecto. Es difícil que estas potencias lleguen a un acuerdo mutuo, pero ambos tienen el potencial de conseguir la reducción de CO2 necesaria para frenar el cambio.

Con la elección de Obana,se abrió el camino para una cooperación entre ambos países.  La cuestión es si las sinergias ofrecidas por China de fabricación a gran escala y aplicación de la innovación tecnológica americana puede convertirse en una colaboración real que supere la rivalidad entre la mayor potencia mundial y su mayor competidor económico.

Ambos países tienen mucho que ganar. China es muy vulnerable a los cambios en el nivel del mar y a la caída en la productividad agrícola. Además, ya está experimentando presión hídrida en el Norte y el peligro del deshielo de los glaciales del Himalaya. El cambio en los patrones de comportamiento de los monzones asiáticos podría suponerle un problema. Por otra parte, parece que Pekín comprende mejor que muchos países occidentales las ventajas que puede tener convertirse en un líder en energías renovables.

Asímismo, ambos países saben que incluso un buen acuerdo global en Copenhage en diciembre no conseguirá la radical reducción de emisiones necesaria para frenar el cambio climático. Ambos se arriesgan a ser vistos como egoístas potencias indiferentes a lo que la amenaza del cambio climático supone para la Humanidad. Y los dos tienen que afrontar también oposiciones internas. Pekín tiene que negociar con poderesos líderes nacionales que tienen de ofrecer suficientes trabajos y crecimiento en casa; Obama se enfrenta a una oposición nacional recalcitrante, formada en su mayor parte por lobbies relacionados con los intereses del petróleo y el carbón.

China ya es elmayor inversor mundial en tecnologías renovables, y el gobierno ha producido un boomen la instalación de energía eólica. Ahora que sus objetivos de energía renovable para 2020 pasan del 15% al 20%, China puede agumentos que sus esfuerzos por evitar el peligroso cambio climático van, por lo menos, a la par que los de la UE, ahora mismo líder mundial en renovables por objetivos para 2020. Dado el crecimiento económico que tiene este país, y lo atrasado de su política medioambiental, la implantacióon de estrictos criterios de eficiencia energética y de alta tecnología son componentes clave de ese esfuerzo.

China debería lograr esto sola, aunque si se asocia con EEUU, ambos juntos pueden convertirse en parte de la solución, y no en parte del problema.

Fuente: The Guardian

 
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