Uno de los proyectos estará situado en Armintza, localidad situada en la provincia de Vizcaya, y consistirá en una serie de boyas que se sumergirán a varios metros de profundidad, por lo que no su impacto visual será nulo. El EVE invertirá 15 millones de euros en esta instalación.
El proyecto que se situará en Mutriku, sin embargo, se basa en el aprovechamiento de la fuerza de las olas, por lo que los dispositivos no estarán sumergidos.