Esta localidad británica es uno de los lugares más peligrosos de Europa occidental debido a su pasado nuclear. Pioneros en la industria armamentística nuclear europea y en la creación de centrales nucleares, el precio que pagaron fue almacenar sus residuos sin pararse a prever las consecuencias. Greenpeace lo llama el Chernóbil -a fuego lento.
Ha ganado el concurso un proyecto que ha dotado de energía fotovoltaica a unas clínicas nómadas que atienden a refugiados ocultos en la selva a lo largo de la frontera entre Birmania y Tailandia.
Con el fin de cumplir con la actual normativa de calidad de las aguas de abastecimiento se utiliza un sistema para la remineralización del agua a base de carbonato cálcico amorfo, también llamado calcita. Los lechos de calcita permiten aumentar la alcalinidad y la dureza del agua desalada y reducir su corrosividad hasta alcanzar los niveles exigidos por la normativa.
Una vez plantado, el árbol tropical puede producir fruta durante más de 30 años, proporcionando empleo en las comunidades rurales. Y su aceite es altamente lucrativo debido a la alta productividad de esta planta.
En la carrera de las energías renovables, las células solares orgánicas están comenzando a despegar. Se pueden fabricar de forma sencilla y barata, tienen un escaso impacto medioambiental, y dado que es posible usarlas sobre superficies flexibles, se abre un amplio abanico de posibles usos.
La organización ecologista asegura que algunos de los grandes fabricantes de ordenadores como HP, Dell y Lenovo no están frenando el uso de componentes tóxicos en la fabricación de sus aparatos. Por el contrario, aprueba los esfuerzos de Apple, Nokia y Acer.
Gordon Brown ha afirmado que quiere probar el uso de los vehículos eléctricos en dos o tres ciudades inglesas antes del fin de este año.
Los viajes en aviones fotovoltaicos aún quedan lejos para los mortales comunes, pero ya existe un avión de este tipo, con capacidad para un solo pasajero, que está realizando vuelos de exhibición por varios países europeos.
Un anterior director de BP -British Petroleum- asegura que es necesario mayor control por parte del Estado para asegurar los objetivos renovables de este país.
Los restos de las podas del olivo pueden ser vendidos para la fabricación de pellets por 30 euros la hectárea.